Cuando llegan noticias de Astronomía, aparte de sentirse uno
maravillado, se siente frágil y a la vez se pregunta qué hacemos acá en
medio de tal inmensidad.
Y como hace días que no hablamos del
tema, miremos un recuento de lo último que ha habido. Es este uno de los
campos de la ciencia que más se mueven.
Y hablamos de fragilidad y de inmensidad al referirnos solo a dos acontecimientos.
Primero:
marquen esta fecha, 15 de febrero de 2013. No es que se vayan a cumplir
las profecías de no sé quién diablos, solo que ese día una roca de 45
metros paso a tan solo 20.406 kilómetros de la Tierra, mucho más cerca
que nuestros satélites geoestacionarios.
Una roca de tal tamaño
hará daño, aunque no acabará con el planeta. Pone de presente que pese
a que se han identificado 1.307 asteroides potencialmente peligrosos
para la Tierra, a veces llegan sorpresas que aunque hasta ahora no de
gran tamaño, sí provocarían daño local.
La historia de la Tierra
está llena de impactos serios y, como se reconociera a raíz de este
nuevo asteroide, hoy no existe manera de evitar que alguno nos golpee.
Estamos con los "pantalones abajo" en esta materia.

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